Julia de Castro

Hoy la vida es más fácil que nunca

Mi vida se ha vuelto muy fácil y rica. ¿Quién lo hubiera dicho no hace tanto tiempo? Las soluciones a todos los problemas estaban al alcance de mi mano, fáciles de conseguir y cómodas de utilizar. Y yo sin enterarme.

Dolores en las articulaciones, me aplico la pomadita X y nueva para todo el día. Ya me tenéis pedaleando, bailando, jugando al fútbol y, hasta subiendo montañas me vais a ver sin despeinarme.

Una analítica arroja valores altos de colesterol “malo”,  eso es aún más fácil. Mantequilla rica en esteroles vegetales naturales y en pocas semanas mis arterias más limpias que la patena.

Si me siento agobiada, constreñida por un trabajo alienante o una familia que coarta mi libertad, me compro un coche y a conducir. Ya veréis que en cuanto me suba a él, las carreteras atestadas y bulliciosas se convertirán en caminos vírgenes que se abren hacia mundos salvajes solo para mí. Saco la mano por la  ventanilla mientras poso mis ojos en las copas de los árboles o en la cimas de las montañas y siento la verdadera libertad.

¡Qué desastre!, mi pelo sin brillo, quebradizo y estropajoso se queda en el cepillo cada mañana al peinarme. Tiene fácil solución, no tengo más que usar el champú M y, además de que mi ducha se convertirá en una experiencia sensual única, en pocos días tendré una melena envidiable, solo comparable a la de las más famosas actrices de Hollywood.

Veréis que cambio va a dar mi vida en cuanto utilice el adherente J para mi dentadura postiza. Pasaré de ser un triste humano, solitario y oscuro, a tener cientos de amigos con los que hacer barbacoas en la playa y me reiré feliz mientras mordisqueo zanahorias crudas y pedazos enormes de chocolate con almendras.

No puedo aceptar que me falte la “chispa de la vida”. Si me falta es porque quiero. La tengo a cientos en todos los estantes de todos los supermercados de todos los barrios de todas las ciudades del mundo.  ¡Imposible vivir sin ella!

Y qué decir de “esos días” en los que ninguna mujer en edad fértil, puede sentirse segura y por tanto, tampoco puede aceptarse como un ser humano completo. Nada hay más placentero que columpiarse cabeza abajo, sin preocuparse de que las alitas se despeguen o la compresa se note, se mueva o traspase.

No me extiendo más, que ejemplos hay para aburrir a un elefante. Pero sí quiero dejar claro que ahora estoy mucho más tranquila. Al fin descubro lo fácil que se ha vuelto mi vida, qué cómoda y placentera, desde que la publicidad me ha mostrado todos los remedios imprescindibles para cubrir mis necesidades. Incluso aquellas que ni siquiera sabía que tenía.

 

La carretera solo para mí
Julia de Castro Álvarez
Julia de Castro Álvarez

Nacida en Madrid es Graduada en Educación Social y ferroviaria. Apasionada de la literatura y el trabajo de voluntariado en barrios desfavorecidos del sur de Madrid. Colabora con la Asociación de Ocio y Tiempo Libre “Halcones de la Amistad” para dinamizar la vida cultural y el entramado social de estos barrios. Es miembro y fundadora del grupo de artistas, Rincón del Arte. En 2012 coordina la publicación del libro de relatos para niños “Los hijos de la isla”, y en 2013 el poemario “Oigo susurrar a las hojas”, obras escritas con fines solidarios en colaboración con otros autores. En 2016 aparece su primer libro en solitario, “Escrito en femenino singular”, libro de poemas y relatos con la mujer como protagonista e hilo conductor. En 2019 publica la novela “La caja egipcia”, un viaje en el tiempo y el espacio en busca de las razones que llevaron a Teresa tan lejos de su tierra. En 2014 obtuvo el Primer premio en el I Certamen literario “Rincón del Arte – Haiku San” en su modalidad de poesía.

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